Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

SVR Clase 7. Dios el Hijo: Su Preexistencia°

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Es tiempo de sumergirnos en Dios y su Palabra buscando el amor, la gracia, la misericordia y la fortaleza que vienen del Padre Celestial en estos tiempos; es por eso que empezamos con el estudio de los módulos del Seminario Bíblico Reina Valera: TEOLOGÍA SISTEMÁTICA 1 y TEOLOGÍA SISTEMÁTICA 2.

Juan 5:39. Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.

TEOLOGÍA SISTEMÁTICA 1. Es el estudio de las doctrinas acerca de la Biblia: su revelación, inspiración, iluminación e infalibilidad; las doctrinas de Dios: la Trinidad, los atributos y los nombres de Dios; las doctrinas de Cristo: Su persona, deidad, humanidad y carácter; las doctrinas del Espíritu Santo: Su deidad, persona, obra en la elección, la regeneración y la Santificación, más el fruto, los dones, el bautismo y la plenitud del Espíritu; y las doctrinas acerca del hombre: su creación original y su caída en pecado.

TEOLOGÍA SISTEMÁTICA 2. Es el estudio de las doctrinas bíblicas de la salvación: expiación, sustitución, redención, reconciliación, propiciación, justificación, elección, predestinación, regeneración, conversión, arrepentimiento, la adopción y la unión mística del creyente con Cristo.  Incluye el estudio de las doctrinas acerca de la iglesia: sus miembros, propósito, comisión, culto, organización y ordenanzas.  Incluye el estudio de las profecías de la Biblia: principalmente las no cumplidas todavía como el arrebatamiento de la iglesia, la Tribulación, la segunda venida de Jesucristo, el reino milenial, los juicios finales y el estado eterno.

Clase 7. Dios el Hijo: Su Preexistencia por Lewis Sperry Chafer

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Siendo al mismo tiempo perfectamente humano y perfectamente divino, el Señor Jesucristo es semejante y a la vez distinto a los hijos de los hombres. Las Escrituras son muy claras respecto a la semejanza de Él con los humanos y lo presentan como a un hombre que nació, vivió, sufrió y murió entre los hombres. Jn. 1:14.  1 Ti. 3:16.  He. 2:14-18. Pero de igual manera la Biblia enseña que Él es diferente a nosotros, no solamente en el carácter impecable de su vida terrenal, en su muerte vicaria y en su gloriosa resurrección y ascensión, sino también en el hecho maravilloso de su preexistencia eterna.

En cuanto a su humanidad, Él tuvo principio, pues fue concebido por el poder del Espíritu Santo y nació de una virgen. En cuanto a su divinidad, Él no tuvo principio, pues ha existido desde la eternidad. En Isaías 9:6 leemos: «Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado» La distinción es obvia entre el niño que nació y el Hijo que nos es dado. 

Así también en Gálatas 4:4 se declara: «Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley» El que existía desde la eternidad, llegó a ser, en la plenitud del tiempo, «nacido (la descendencia) de mujer». Declarando que Cristo fue preexistente, meramente se afirma que Él existió antes de que se hubiera encarnado, puesto que todos los propósitos también afirman que Él existía desde toda la eternidad pasada.
La idea de que Él era preexistente sólo en el sentido de ser el primero de todos los seres creados (la así llamada herejía arriana del siglo IV) no es una enseñanza moderna. Así las pruebas de su preexistencia y las pruebas para su eternidad pueden ser agrupadas juntas. Es también evidente que si Cristo es Dios, Él es eterno, y si Él es eterno, Él es Dios, y las pruebas para la deidad de Cristo y su eternidad se sostienen unas a otras.
La eternidad y deidad de Jesús es establecida por dos líneas de revelación:

1) Declaraciones directas, y
2) Implicaciones de la Escritura.

A. DECLARACIONES DIRECTAS DE LA ETERNIDAD Y DEIDAD DEL HIJO DE DIOS. La eternidad y deidad de Jesucristo están sostenidas en una vasta área de la Escritura, la cual afirma su infinita Persona y su existencia eterna igual con las otras Personas de la Trinidad. Este hecho no es afectado por su encarnación.
La Escritura declara en Juan 1:1-2: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios.» De acuerdo a Miqueas 5:2: «pero tú, Belén Efrata, pequeño para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.» Isaías afirma su nacimiento virginal y le da el nombre de Emanuel, lo cual significa «Dios con nosotros».

Is. 7:14. De acuerdo a Isaías, aunque Jesús fue un niño nacido, Él fue también dado como un Hijo y es llamado específicamente «el Dios fuerte». Is. 9:6-7. Cuando Cristo declaró en Juan 8:58: «De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy», los judíos entendieron que esto era una afirmación de la deidad y la eternidad. Jn. 8:58-59.  Ex. 3:14.  Cristo, en su oración, declaró: Jn. 17:5. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. Según el Apóstol Juan. Jn. 13:3. Filipenses 2:6-7 dice que Cristo fue «en forma de Dios» antes de su encarnación.
Fil. 2:6-7. El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres. Una declaración más explícita se hace en Colosenses 1:15-19, donde se declara que Jesucristo es, antes de toda la creación, el Creador mismo, y la imagen exacta del Dios invisible. Col. 1:15-19. El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud. En 1 Timoteo 3:16 se declara a Jesucristo como «Dios... manifestado en carne».

En Hebreos 1:2-3 el hecho de que el Hijo es el Creador y la exacta imagen de Dios se declara nuevamente, y su eternidad se afirma. He. 13:8 (cf. Ef. 1:4; Ap. 1:11). He. 1:2-3.  He. 13:8.  Ap. 1:11. 
La Escritura declara muy a menudo que Cristo es eterno y que Él es Dios. La educación contemporánea, la cual acepta la Biblia como la autoridad irresistible con excepción de algunas sectas-, afirma la eternidad y deidad de Cristo.

B. IMPLICACIONES DE QUE EL HIJO DE DIOS ES ETERNO. 

La Palabra de Dios constante y consistentemente implica la preexistencia y eternidad del Señor Jesucristo. Entre las pruebas obvias de este hecho pueden resaltarse varias:
1. Las obras de la creación son adjudicadas a Cristo. Por lo tanto, Él antecede a toda la creación. Jn. 1:3.  Col. 1:16.  He. 1:10. 

2. El Ángel de Jehová, cuya apariencia se recuerda a menudo en el Antiguo Testamento, no es otro que el Señor Jesucristo. Aunque Él aparece algunas veces como un ángel o aun como un hombre, Él lleva las marcas de la deidad. Él apareció a Agar. Gn. 16:7.  A Abraham Gn. 18:1.  Gn. 22:11-12.  Jn. 8:58.  Gn. 48:15-16.  Gn. 31:11-13.  Gn. 32:24-32.  A Moisés. Ex. 3:2,14.  A Josué. Jos. 5:13-14.  Y a Manoa. Jue. 13:19-22.  2 R. 19:35.  1 Cr. 21:15-16.  Sal. 34:7.  Zac. 14:1-4. 

3. Los títulos adjudicados al Señor Jesucristo indican la eternidad de su Ser. Él es precisamente lo que sus nombres sugieren. Él es «el Alfa y Omega», «el Cristo», «Admirable», «Consejero», «Dios fuerte», «Padre eterno», «Dios», «Dios con nosotros», el «gran Dios y Salvador» y «Dios bendito para siempre». Estos títulos identifican al Señor Jesucristo con la revelación del Antiguo Testamento acerca de Jehová-Dios.
Comparar: Mt. 1:23. Is. 7:14.  Mt. 4:7.  Dt. 6:16. Mr. 5:19. Sal. 66:16. Mt. 22:42-45. Sal. 110:1. Mt. 28:19. Hch. 2:38. 1 Co. 1:3. 2 Co. 13:14. Jn. 14:1. Jn. 17:3.  Ef. 6:23. 
Ap. 20:6. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años. Ap. 22:3. Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y explícitamente Él es llamado Dios.
Ro. 9:5. De quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.
Jn. 1:1. En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Tito. 2:13. Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. He. 1:8. Más del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino.
4. La preexistencia del Hijo de Dios se sobreentiende en el hecho de que Él tiene los atributos de la Deidad:
Vida. Jn. 1:4. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Existencia en sí mismo. Jn. 5:26. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo.
Inmutabilidad. He. 13:8. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
Verdad. Jn. 14:6. Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Amor. 1 Jn. 3:16. En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
Santidad. He. 7:26. Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos.
Eternidad. Col. 1:17. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. He. 1:11. Ellos perecerán, mas tú permaneces; Y todos ellos se envejecerán como una vestidura.
Omnipresencia. Mt. 28:20. Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Omnisciencia. 1 Co. 4:5. Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios. Col. 2:3. En quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
Y Omnipotencia. Mt. 28:18. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Ap. 1:8. Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.
5. De igual manera, la preexistencia de Cristo se sobreentiende en el hecho de que Él es adorado como Dios.
Jn. 20:28. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Hch. 7:59-60. Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió. He. 1:6. Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios. Por lo tanto, se concluye que siendo el Señor Jesucristo Dios, Él existe de eternidad a eternidad. Este capítulo, que recalca la Deidad de Cristo, debe estar inseparablemente relacionado con el que sigue, en el cual se da énfasis a la humanidad del Hijo de Dios, realizada a través de la encarnación.

PREGUNTAS

1. Contrastar la evidencia para las naturalezas humana y divina de Cristo. ¿Tuvo principio Jesús?
2. ¿Cuáles son algunas de las evidencias para la eternidad del Hijo de Dios? ¿Cómo se llama la herejía que afirma que Cristo es preexistente sólo en el sentido de haber sido el primer ser creado?
3. ¿Cómo la eternidad de Dios prueba su deidad? 3. ¿Cómo se establece la eternidad y divinidad de Jesús?
4. ¿Qué implicaciones adicionales hay de sus obras que el Hijo de Dios es eterno? ¿Qué evidencias hay de la naturaleza humana de Cristo?
5. ¿Cómo las obras del Hijo de Dios prueban su deidad? ¿Qué evidencias hay de la naturaleza divina de Cristo?
6. ¿Cómo está sostenida la eternidad de Cristo por sus títulos? ¿Qué pruebas hay de la eternidad del Hijo de Dios?
7. ¿Cómo está la eternidad de Cristo sostenida por sus otros atributos? ¿Cómo las obras del Hijo de Dios prueban su deidad?
8. ¿Cómo los atributos de Cristo prueban su deidad? ¿Cómo los títulos de Cristo sostienen su eternidad?
9. ¿Cuán importante es para nuestra fe cristiana la doctrina de la deidad y eternidad de Jesucristo? ¿Qué atributos de la deidad otorgan las Escrituras a Cristo?

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